La campana de San Ildefonso cumple 400 años.

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La campana de San Ildefonso cumple 400 años.
Si caminan por la Plaza Grande y detienen la mirada en la fachada de la centenaria Catedral, específicamente en el primer cuerpo de la torre norte, podrán admirar una de sus añejas voces: la campana dedicada a Santa María y San Ildefonso y la más antigua del templo, de 400 años de edad.
La pieza de 1,300 kilos de peso, altura aproximada de 1.50 metros, hecha en bronce y otras aleaciones metálicas, sigue escuchándose en ocasiones muy especiales, como en la visita del papa Juan Pablo II a Yucatán y la bienvenida a los arzobispos monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán y Gustavo Rodríguez Vega.
A lo largo de cuatro siglos ha sonado para celebrar acontecimientos importantes y anunciar la muerte de obispos o canónigos. El deceso de un arzobispo se anuncia con 60 campanadas del instrumento mayor; cuando fallece un canónigo son 40.
En el siglo XIX, recién declarada la Independencia las autoridades pidieron a la Catedral que doblaran sus campanas como celebración.
Ángel Gutiérrez Romero, historiador y colaborador de la Catedral de Mérida, indica que en el primer cuerpo de la torre norte se alojan las campanas más grandes del templo, que tiene diez útiles, entre mayores, menores y la variedad llamada esquilas.
Entre ellas destaca la de Santa María y San Ildefonso, que este año cumple 400 de haber sido fundida y colocada en su lugar. Se piensa que sería la segunda más antigua de la Península. La primera está en Nuestra Señora de la Consolación (Monjas) y no está en uso.
Apenas tenía 20 años de terminada la Catedral cuando la campana dobló por primera vez.
“Es una voz de cuatro siglos con un sonido que quizá escucharon nuestros abuelos, bisabuelos y demás. Es bonito porque la Catedral y el sonido de sus campanas han estado presentes incluso en la poesía, en la canción yucateca”, dice Gutiérrez.
“Es parte de lo que actualmente se denomina paisaje sonoro, que nos remonta a cuatro siglos atrás, y es parte del patrimonio histórico tanto de la Catedral como de Mérida”.
El historiador subraya que es realmente significativo que un objeto haya sobrevivido tanto tiempo, que aún se use y además dé testimonio de su origen.
La pieza fue elaborada por gestiones del sacerdote Pedro Sánchez de Aguilar, nacido en Valladolid y primer yucateco en obtener un doctorado (en Cánones por la Universidad de Osuna) y en publicar un libro impreso, el “Informe contra Idolorum Cultures”. Fue deán de la Catedral, cargo con el cual viajó a la Corte de España en 1617, cuando obtuvo una merced real de 24 mil ducados para finalizar la elaboración de accesorios y compra de ornamentos del templo.
Gutiérrez considera que con seguridad la campana de Santa María y San Ildefonso provino de esa merced.
En la corona del instrumento se lee su nombre y el año 1618 en números romanos. En el anillo bajo está escrito el de quien la donó y en qué momento.
Es posible que se haya fabricado a partir de piezas antiguas que se fundieron. También, que el deán la trajera de España porque parece tener hechura europea.
En la parte inferior tiene en bajorrelieve la figura de la Virgen María. Es la única campana de la Catedral con esa particularidad.
En general todas las piezas están dedicadas a un santo, como José y Bernabé.
Este año se conmemoran los 500 de la primera erección del obispado de Yucatán, en 1518. A su iglesia, que aún no se construía, se le llamó Santa María de los Remedios.
Cuando se creó nuevamente el obispado y se erigió la Catedral se le dio el título de San Ildefonso de Toledo. Francisco de Toral, primer obispo de Yucatán, para conciliar estos nombres la llamó Catedral de Santa María y San Ildefonso.
La actual campana mayor, de 1980, y otras en el segundo y tercer cuerpos de la torre norte son más recientes y fueron encargadas por el arzobispo Manuel Castro Ruiz. Se conservan algunas de la época colonial.
Las campanas más pequeñas se tañen para llamar a misa y las mayores, para ocasiones especiales, como la Navidad y Pascua.
En la Colonia regulaban la vida de los habitantes. Había a lo largo del día diferentes toques y sonidos, como el del alba, a las 4 de la mañana, y de difuntos, a las 8 de la noche. Se conservan algunos, como el ángelus, a las 12 del día.—

 

Fuente: MegaMedia.

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